El índice más utilizado para referenciar hipotecas ha iniciado la senda alcista. Los hipotecados todavía tienen tiempo para prepararse ante una subida de sus cuotas y mitigar el impacto.

Hace tres años, el euríbor cerró por primera vez en negativo. En concreto, la cotización del índice más utilizado para referenciar las hipotecas se marcó en febrero de 2016 un -0,08 por ciento. En estos 36 meses le ha dado tiempo a ahondar en sus mínimos, marcó un -0,191 por ciento justo hace doce meses y volvió a repetirlo en marzo, pero también para revertir esta tendencia.

Y es que desde que se acercó el fin de la política expansiva del Banco Central Europeo (BCE), se puso fin a las compras en diciembre de 2018, el euríbor ha ido anticipando una subida de los tipos de interés que no se dará, como pronto, hasta principios de 2020. Aún así, sigue cotizando en negativo: cerrará febrero en el -0,109 por ciento, pero se aproximará a final de año hasta niveles más próximos al cero por ciento.

Joaquín Robles, analista de XTB, explica que «desde los mínimos de marzo del año pasado, el euríbor se ha ido aproximándose a cero a medida que el BCE endurecía su política monetaria». Sin embargo, el experto reconoce que el discurso de Draghi se ha suavizado a medida que empeoraban las condiciones económicas de la zona euro por lo que «no pensamos que el euríbor cotice en positivo hasta que el BCE incremente los tipos de interés». Y esto permitiría al índice alinearse con los tipos ya que Robles cree que el precio del dinero «permanecerá anclado en el cero por ciento en los dos próximos ejercicios».

Lo cierto es que la rebaja del euríbor ha sido muy beneficiosa para las familias. Estefanía González, portavoz de finanzas personales de Kelisto, indica que durante los años que ha permanecido el euríbor en negativo, el cliente hipotecario se ha ahorrado, de media, 100 euros anuales. Miquel Riera, experto en hipotecas de HelpMyCash, añade que el ahorro es aún mayor si se calcula con los niveles de 2009: «Para una hipoteca de 150.000 euros a 30 años contratada en febrero de 2009 y con un interés de euríbor más 0,5 por ciento, el ahorro medio respecto a lo que se habría pagado si se hubiera mantenido a niveles de 2009 es de más de 15.000 euros por hipotecado». Sin embargo, González admite que estamos en un cambio de tendencia, en la que se puede llegar a situar el euríbor en cero o incluso en positivo «aunque serían niveles muy bajos todavía» a corto plazo.

Cómo solventar la subida

Los más perjudicados de la senda alcista del índice serán precisamente los más hipotecados, es decir, los que estén pagando una cuota que represente entre el 30-35 por ciento de sus ingresos, añade González.

Para mitigar esta subida, los expertos barajan tres opciones. La primera ahorrar. Consistiría en «aprovechar la época de tipos bajos para tener un colchón importante con el que afrontar nuevas subidas», señala González, que también añade amortizar anticipadamente para reducir cuota, especialmente si estamos al comienzo de la vida de la hipoteca porque «es cuando más intereses se abonan». De lo contrario, la mejor opción sería amortizar tiempo, para reducir la carga de rendimientos que gana el banco, insiste González. Por último, Riera explica que otra manera de sortear la subida y la inestabilidad del euríbor puede ser pasar la hipoteca al tipo fijo, una operación que se abaratará cuando entre en vigor la nueva ley hipotecaria. «No obstante, hay que tener presente que los intereses fijos son más elevados (sobre el 2 por ciento), así que puede que se termine pagando más tanto a corto como a largo plazo si no hay un incremento importante de los índices de referencia», advierte.

Cuáles son las principales novedades de la Ley Hipotecaria 

En 90 días entrará en vigor la Ley Hipotecaria, tras haber sufrido un retraso de tres años. La nueva normativa pretende asentar los principios de información, tiempo y dinero en los nuevos préstamos para adquirir una vivienda en propiedad. Patricia Suárez, presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) destaca que los cambios más llamativos son los relacionados con los gastos de la hipoteca, los intereses de demora o el vencimiento anticipado, «estos dos asuntos que se estaban judicializando con jurisprudencia contradictoria», señala. Riera explica que, antes de que se aprobara, los bancos ya habían empezado a adaptar las condiciones de sus hipotecas a la nueva regulación como asumir todos los gastos. Con todo, Marcel Beyer, CEO de iAhorro, insiste en que la Ley no solo es importante para los clientes, que ahorrarán en la reducción de gastos, sino también para los bancos porque «se define el marco de actuación dentro del mercado hipotecario».

Así, la principal novedad es que el cliente dispondrá del contrato al menos diez días antes de la firma ante el notario, tiempo suficiente para leerlo con tranquilidad, resolver las dudas o negociar con la entidad si hay alguna discrepancia. Por contra, la entidad deberá hacer un estudio profundo del perfil para evitar que se dé hipotecas a un perfil de riesgo.

Además, al notario deberá acudir al menos dos veces y este se asegurará de que el cliente conoce todos los detalles de la operación. En cuanto a los gastos, la entidad deberá asumir todos (IAJD, notaría, gastos del registro) salvo la tasación, que correrá a cuenta del cliente. No habrá cláusulas suelo, pero el interés mínimo se sitúa en el cero por ciento.

Adiós a las vinculaciones para conceder una hipoteca, aunque sí podrán darse bonificaciones. Lo que no desaparece es la comisión de apertura, pero a cambio la comisión de amortización anticipada será del 2 por ciento en los diez primeros años de las hipotecas a tipo fijo, y del 0,25 por ciento para las variables, aunque en estas últimas, el cliente deberá elegir el tipo de amortización a tres o cinco años.

 

Fuente: Finanzas.com